Luz imperativa

Hay una ternura que es como si explotara una ventana y su resplandor fuera la última belleza guardada en los ojos.

Hay una suite de Bach para violonchelo.

Hay una luz imperativa.

Hay una estancia de silencio cada mañana.
Hay una quijada de sol mordiendo una nube.

Hay una esperanza como esa hoja en blanco donde la desdicha se convierte en la tierra fértil de una nueva vida.

Publicado por Javier Payeras

Escritor y artista visual

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