Bombas para puentes que no existen

Una labor breve que pueda ocupar décadas en la vida de un creador es una norma cuasi-espiritual. La clara renuncia al ego artístico es un ejercicio en el que gana la humanidad entera. Agradecemos tanto los duchamps y los rulfos y los kubricks y los borges y los kavafis y los kafkas… porque no acuden a lo innecesario. Su silencio entre obras no compite para su presente, sino para lo que aún no existe.

Lo perdurable es modesto e inmediato. No atañe a los excesos si no son necesarios. Tampoco palidece en su efecto provocador. Socava territorios que aún no se avizoran. Son ideas que formulan bombas para puentes que aún no existen. En nuestra vida se atraviesan formas ilegibles. Pasamos sin comprender, sin abarcar, sin una opinión a la altura de lo que no comprendemos. Nos dejamos ir ante la perplejidad ante lo que no estamos seguros, ante eso que nos rebasa.

Publicado por Javier Payeras

Escritor y artista visual

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