El Jardín de Mi

Mi madre dejó un pequeño jardín que veo desde la ventana de mi sala. Mi madre, una mujer de setenta y ocho años, profesaba la jardinería como una manera de fe. Ocupaba largas horas hablando con sus plantas. Ella fue una persona afortunada, nunca la sedujo la fama o el dinero, su mayor logro fue la calma de la conciencia limpia y de ese silencio gradual que entra justo cuando recién amanece. Siento que mi madre fue una persona feliz, porque encontró la paz de sus flores y hoy es parte sustancial de ellas. Me dejó este jardín, tan lejano del odio de la doble moral, de la vanidad mediocre y de todo cuanto es deleznable en el mundo, me dejó sus notas al pie de una Biblia subrayada, la luz de una esperanza y el empirismo de la bondad. Se fue en calma, dijo el médico, en una especie de sueño ininterrumpido, tal como se marchitan las rosas.

Publicado por Javier Payeras

Escritor y artista visual

2 comentarios sobre “El Jardín de Mi

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